¿Es la agresión de Rodríguez un estilo de gestión respaldado por el intendente Vuoto?

Pese a haber transcurrido más de dos días del hecho, el intendente Walter Vuoto no pronunció declaraciones respecto de la continuidad en el cargo del secretario de Hacienda y Finanzas, Gustavo Rodríguez, tras haber agredido verbal y hasta casi físicamente al concejal Ricardo Garramuño (que parece despertar del letargo y se empieza a querer posicionar como opositor), en momentos en que se procedía a cumplimentar con el debate en segunda lectura del pedido de autorización de leasing. Ahora bien, ¿debe sorprendernos la actitud de Vuoto? ¿O existen episodios anteriores que nos ayuden a entender el silencio en el que están inmersos los referentes de La Cámpora que de repente se ponen nerviosos? 

A la agresión de Rodríguez contra Garramuño (que hasta el momento sólo había esbozado leves críticas que luego no se reflejaban en el voto acompañando a la mayoría vuotista), no podemos olvidar que el secretario general del Sindicato de Peones de Taxi (SIPETAX), Víctor de la Cruz, fue protagonista de la agresión contra concejales en plena sesión en 2018, generando el repudio de, en aquel momento, Silvio Bocchicchio, concejal en dos períodos y hoy titular de Ushuaia Integral Sociedad del Estado (UISE). Curiosamente, con de la Cruz se registraron fotografías compartiendo escenario con la actual secretaria de la Mujer, Noelia Trentino, quien pareciera no saber que una de las agredidas en el recinto del Concejo Deliberante fue precisamente una mujer que luego presentó una denuncia de la que desconocemos si fue con el respaldo del área encargada de luchar contra la violencia de género. 

La motorización de protestas al mejor estilo diablo metiendo la cola, es otra de las herramientas a las que recurre la gestión municipal. Si bien frontalmente no confrontan, sí lo hacen subrepticiamente a través de un ejército de cuentas de dudosa autenticidad en redes sociales en donde llaman a “bancar” al intendente, tal cual sucedió con las protestas (legítimas pero enchastradas por algunos que buscaron llevar agua al molino camporista) de comerciantes y vecinos. La previa a dicha protesta, que incluyó pintadas callejeras y en el Ministerio de Salud en donde miembros del gremio encabezado por Pablo García, del Centro de Empleados de Comercio y secretario de Gobierno simultáneamente, rápidamente perdió poder de fuego, aunque finalmente logró su cometido que fue obtener del Gobierno provincial la reapertura de distintas actividades económicas, comerciales y productivas. 

La belicosidad en la que vivimos últimamente inmersos los fueguinos no discrimina a partidos políticos y sindicatos. El secretario general de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE), Carlos Córdoba, amenazó con “prender fuego” el Instituto Provincial de Vivienda y Hábitat (IPVyH) mientras agredían a su vicepresidente, arquitecto Alejandro Ramb, en medio de una negociación paritaria que, finalmente, llegó a buen puerto con un acuerdo salarial rubricado por representantes de la patronal y el gremio pocos días después. 

Legítimamente cada persona que está en la función pública puede tener aspiraciones personales. Es verdad de perogrullo que quien hoy es intendente, quiere ser gobernador. Las acciones de gestión y de propaganda precisamente buscan reflejar dichas aspiraciones. Lo que no puede ser legítimo es el uso de la violencia, verbal y/o física, para no dar explicaciones o para esquivar las responsabilidades que los funcionarios poseen en el ejercicio de sus funciones. Rodríguez, tras la agresión contra Garramuño, no sólo no volvió a pronunciarse. Tampoco lo han hecho sus superiores, tanto el intendente Vuoto cuanto el jefe de Gabinete, Alejandro David Ferreyra, que debieran haber requerido en forma inmediata la renuncia. Y esto es lo que deja en evidencia que la agresión de Rodríguez no es eso: es un estilo de gestión que cuenta con el respaldo de las más altas esferas de la Municipalidad de Ushuaia.